Gracias, Nieves

Hubo un momento en mi vida, cuando tenía treinta y seis años, en que se me ocurrió suicidarme. La cosa vino de la mano de un pensamiento que rezaba así: “Si ahora desapareciera, nadie iba a echarme en falta, incluso casi sería mejor así, por lo menos dejaría de sufrir”. Un pensamiento con el que después me he encontrado a menudo en pacientes, amigos, etc. Pero, en lugar de suicidarme, por una serie de circunstancias que sería muy largo detallar aquí y alguna de ellas puramente circunstancial (o por lo menos eso pensaba entonces), valga la redundancia, decidí sanarme.

 

Y heme aquí sentado delante de Nieves, una maravillosa y anciana terapeuta que escuchaba como yo, un pedazo de ego enfermo como un castillo de grande, le largaba todos mis problemas cual traqueteo de ametralladora, acompañado con gestos, aspavientos, subidas de tono y volumen de voz y toda la parafernalia inherente al ser humano totalmente desconectado que yo era entonces. Al cabo de un rato (interminable para ella, seguro), miró su reloj, carraspeó y me extendió su receta:

 

“Javier – me dijo, siempre me llamaba así – ahora, cuando llegues a tu casa, quiero que te pongas debajo de la ducha y no hagas nada, no pienses nada, para tu mente y concéntrate sólo en sentir como el agua acaricia tu piel.” Y yo pensé: “Pues qué fácil, ¿no? Si esto va a ser la terapia, en un mesecito estamos curados. Vamos allá.

 

Pero no fue nada fácil. Cuando me metí en la ducha e intenté hacer lo que Nieves me pedía, creí que me volvía loco, los pensamientos se agolpaban en mi mente, intentaba no engancharme a ellos, pero estaba tan poseído por ellos que comencé a darme cuenta que, más que su dueño, era su esclavo. Cuando volví a la consulta y se lo conté, una sonrisa entre beatífica e irónica, con un “ya lo sabía” detrás no pronunciado, asomó a sus labios. Y ése fue mi primer contacto con la meditación, que estuve haciendo regularmente durante todo el proceso terapéutico y aún hoy sigo realizando por la mañana y por la noche, puntualmente.

 

Puesto que, tal y como me decía Nieves: “Tú, Javier, tienes un ego tan grande, un personaje creado por ti, que no puedes dejar el silencio (ella llamaba así a la meditación) hasta por lo menos tres horas después de la muerte.”

 

Y tenía razón. Lo he podido comprobar cada vez que, por una razón u otra, mi ego me ha engañado y he dejado abandonado temporalmente esa bendita costumbre de sentarme en el cojín y parar la mente impuesta por esa bendita mujer que el Universo puso en mi vida para mostrarme el camino hacia el Ser.

 

Gracias, Nieves, estés dónde estés.

El Savi Intern

 

Avui tinc una bona notícia per a tu: Dins teu hi ha un savi intern (o una sàvia) que té totes les respostes i un neci (o nècia) que té totes les preguntes. Donar voltes amb la ment a preguntes que no es poden contestar en el aquí i en el ara equival a tenir tots els números per angoixar-se i fins i tot per acabar emmalaltint-se. I sobre tot quan aquestes preguntes no es poden contestar des de la ment i l’anàlisi racional, perquè són dilemes existencials que estan més enllà de la simple resposta analítica. O potser sí que tenen aquesta resposta analítica, però, per la raó que sigui, ara mateix és lluny de nosaltres, potser encara no estem preparats per entendre-la i aplicar-la a les nostres vides o fins i tot estem massa capficats per deixar lliure aquest espai energètic que necessita el nostre savi intern, connectat amb la saviesa universal, per establir aquesta connexió i enviar-nos les respostes que necessitem i la comprensió profunda que cerquem. Quan hi ha quelcom que no entenguem, tinguem dubtes o ens amoïni, recordem-nos del nostre savi intern i confiem-li a ell la pregunta o el dubte, sense esperar-ne una resposta immediata. I sobre tot, quan haguem de prendre decisions, (a cada moment de la vida estem prenent decisions) mirem què hi diu el nostre savi, veureu com escull la decisió més justa i ètica per a nosaltres i pels que ens envolten. Una decisió presa en una conversa interna amb el teu savi, durant un passeig per la natura i regulant la respiració, no té res a veure amb una decisió emocional, condicionada per sentiments com la ira, la frustració, el dolor i, sobre tot, la por, mare dels anteriors. Només les decisions i també les preguntes fetes des de l’amor a un mateix i als altres tenen una resposta positiva per a tothom. El savi intern sempre actua des de l’amor i el neci intern des de la por. Quan tingueu un dubte, pregunteu-vos si esteu en l’amor o en la por. I, si no ve la resposta de seguida, envieu la pregunta al vostre savi i deixeu que la resposta vingui seguint el ritme de l’univers, que moltes vegades no te res a veure amb el “per a ahir” que, malauradament, impera en el món real de l’actualitat. El camí a la comprensió, al despertar, és plegat de petites parades i fins i tot d’anades i tornades, cal paciència, respiració profunda, connexió amb la natura i convertir-se en un espectador dels processos mentals, més que en un esclau d’ells, tal com ens passa sovint.


Dejar de fumar: Un acto de conciencia

Son fechas de buenos propósitos, de abandono de viejos hábitos, o por lo menos de intentarlo, y, así como de cara al verano el rey de los propósitos es adelgazar, ahora la reina con diferencia es la nicotina. Bueno, la ausencia de ella. Dejar de fumar se convierte en un objetivo de primer orden, máxime después de conocer las facilidades que para ello nos da la administración pública: aumento de precio de las cajetillas, prohibición de fumar en espacios públicos y establecimientos de hostelería, etc.

La sociedad del bienestar y nuestra bien amada industria farmacéutica, que contribuye a ese bienestar a cambio de sustanciosos dividendos, no en vano es una de las mayores fuentes de ingresos del planeta, nos da diferentes opciones y métodos para apoyarnos en ese difícil tramo; métodos casi siempre basados en la amortiguación de la sintomatología del síndrome de abstinencia, o sea en dejar de fumar sufriendo lo menos posible, incluso mediante pastillas tranquilizantes, que te dejan en muchos casos lo suficientemente atontado o atontada como para no pensar en aquello que está pasando o dejando de pasar en tu interior.

Y eso voy, a romper una lanza en favor de la consciencia de dejar de fumar. De la consciencia y de la conciencia. Dejar de fumar debería ser un acto de conciencia que nos lleve a la consciencia de qué está pasando realmente con ese síndrome de abstinencia, con esos momentos del día en que encenderíamos un cigarrillo pero ya no queremos hacerlo. Esos momentos son una puerta a nuestro inconsciente, a nuestro pasado, a nuestros miedos y traumas infantiles, a los abandonos y desatenciones que sufrimos, a nuestra soledad existencial, a nuestra ansiedad motivada quizás por una falta de autoestima, por un sentirnos profundamente incompletos, desconectados. Una puerta, en fin, a nuestro lado oscuro.

Y como las zonas oscuras existen para iluminarlas y crecer, os invito, ex fumadoras y ex fumadores, a aprovechar esos momentos de ansiedad para cerrar los ojos, esteis dónde esteis, y  efectuar una respiración abdominal profunda, siempre por la nariz, mientras os preguntais, conectando con esa parte escondida vuestra que tiene todas las respuestas, qué pasa en profundidad, qué falta en vuestra vida, por qué necesitais un cigarrillo, qué cosa fundamental está tapando esa ansiedad, esa falsa necesidad. Y, aunque no os vengan las respuestas en seguida, acabarán viniendo y alumbrando esa parte oscura. Y entonces sentireis la libertad y el poder de hacer algo para remediarlo. El dejar de fumar se habrá convertido en una entrada al autoconocimiento y la superación. Y quizás a un necesario tratamiento terapéutico puntual que te ayude a reconducir esa ansiedad  hacia la felicidad interna y no a trasladarla hacia otras adicciones (comida compulsiva, dulces, etc), como a menudo suele ocurrir, por desgracia.

Dejar de fumar debería ser un acto de conciencia, como todo en la vida.

¡¡¡¡Escritor perdedor se prepara para asaltar FNAC Triangle!!!!

Durante la campaña de Navidad, este escritor perdedor se instalará en la FNAC Triangle para promocionar su libro en vivo y en directo, putear un poquillo al personal y batir su propio récord de firma de libros. Para eso, y gracias la inestimable colaboración de Insolits Teatre, este escritor ha decidido vestirse adecuadamente para la ocasión:

¡¡¡SI LO VEIS, COMPRADLE EN SEGUIDA UN LIBRO!!! (Si no, se pone pesadísimo)

 

Entrevista humorística 25 TV El Camino del Perdedor

 

Escritor perdedor perdiendo (perdón por la redundancia) el sentido del ridículo en la tele, pidiendo a gritos encontrar novia, promoviéndose descaradamente, en fin, una vergüenza, video no apto para ganador@s ni personas sensibles, con los pies en el suelo y la cabeza en la silla, o sea que han sentado la cabeza en algún momento de su vida:

http://www.youtube.com/user/notepases25tv?feature=mhee#p/a/u/1/clNTILNIkF0

http://www.youtube.com/watch?v=SNcsuFkieLY